
Se trata de un conjunto de 23 piezas que delimitan el escenario como parte de la escenografía de la obra multidisciplinar Perder a Lingua, de Eva Comesaña Cía, encargadas por la escenógrafa Macarena Palacios.
Cada pieza está construida a partir de un tablero de contrachapado de pino al que se incorporan listones de abeto de distintas dimensiones. El acabado con esmalte al agua gris claro realza el juego de luces y sombras sobre las caras de los prismas.
En conjunto, las piezas configuran un paisaje abstracto que evoca los patrones de la naturaleza transformados por la intervención humana para adaptarse al entorno. Forman parte de una obra escénica integral que combina música, visuales, danza y arquitectura, creando una experiencia artística única.






